No es parte del tratamiento tradicional, pero podría salvarle la vida tras este tipo de cáncer

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Un metaanálisis exhaustivo que se publicó en Missouri Medicine exploró cómo los diferentes tipos y cantidad de actividad física influyen en la salud general y la esperanza de vida para comprender mejor qué patrones de movimiento ofrecen la mayor protección.8

• La actividad moderada tuvo beneficios consistentes y sin límite superior: la actividad física moderada, como caminar, hacer jardinería, tareas domésticas o andar en bicicleta de forma recreativa, tuvo una relación con reducciones constantes y continuas en la mortalidad cardiovascular y por todas las causas. Es decir, entre más participen en estas formas moderadas de movimiento, mayor será el beneficio, sin que haya señales de daño incluso en cantidades elevadas.

Por sorprendente que parezca, las actividades que se realizan para divertirse, como los deportes de equipo, los juegos de raqueta o el juego activo, tuvieron una gran relación con la salud a largo plazo. Estas formas de movimiento tienden a ser sociales, agradables y más fáciles de mantener. Quizá no siempre parezcan entrenamientos, pero aun así ofrecen efectos protectores para el corazón y el cerebro.

• Los ejercicios vigorosos produjeron beneficios hasta cierto punto: los beneficios de las actividades vigorosas como correr o el entrenamiento en intervalos de intensidad elevada comenzaron a estabilizarse alrededor de los 75 minutos a la semana.

Superar ese umbral no brindó una mayor protección y, para algunas personas, en especial aquellas de mediana edad, aumentó un poco los riesgos cardiovasculares, como la fibrilación auricular. La moraleja no es evitar la actividad vigorosa, sino reconocer que la moderación es importante, incluso cuando se entrena de manera intensa.

• El entrenamiento de fuerza siguió un patrón diferente: el entrenamiento de fuerza en dosis equilibradas favorece la masa muscular, la densidad ósea, el metabolismo, la sensibilidad a la insulina e incluso el estado de ánimo y la función cognitiva. No obstante, podría ser contraproducente si se exagera.

La siguiente gráfica del metaanálisis muestra la curva de la relación dosis-respuesta entre el entrenamiento de fuerza y la mortalidad por todas las causas. Como puede ver, los mayores beneficios se obtienen cuando entrena de 40 a 60 minutos por semana. Después de eso, comienza a perder beneficios:

Cuando hace de 130 a 140 minutos de entrenamiento de fuerza a la semana, la esperanza de vida alcanza un nivel similar al de las personas con un estilo de vida sedentario. Si entrena de tres a cuatro horas a la semana, en realidad tiene una peor esperanza de vida a largo plazo que las personas que no hacen ningún tipo de entrenamiento de fuerza.

Preguntas frecuentes sobre el ejercicio y el cáncer de colon

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