La vía subcutánea en los cuidados paliativos: todo lo que necesitas saber

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La sedación paliativa es una práctica clínica que consiste en disminuir el nivel de consciencia a una persona en situación terminal. Esta sedación del paciente en sus momentos finales tampoco es considerada eutanasia sino una buena praxis clínica, esto es, una acción positiva para la persona, avalada por la ética médica siempre que se den una serie de condicionantes indispensables: que se realice a pacientes terminales y/o en situación de agonía, que padezcan síntomas que no mejoran con los tratamientos paliativos, cuando medie un consentimiento informado del paciente o de la familia y siempre que se sigan los protocolos vigentes de la práctica clínica para llevarla a cabo.

Los cuidados paliativos, tienen como objetivo mejorar la calidad de vida de los pacientes

¿Qué vías de administración están disponibles en los cuidados paliativos?

Para la administración de medicamentos disponemos de varías vías:

  • La vía oral. Es la vía más utilizada por los pacientes para los tratamientos domiciliarios en su día a día. En primera instancia puede ser una forma fácil e indolora de administración pero puede verse limitada por la disminución de la consciencia, por la existencia de disfagia o dificultad para tragar, por intolerancia gástrica, por desorientación de la persona, por nauseas o vómitos...
  • La vía intravenosa. Consiste en la introducción de un catéter dentro de una vena para la infusión de fármacos y/o fluidos. No es la vía de elección aunque puede utilizarse en pacientes en los que la vía subcutánea no esté indicada o en aquellos que ya porten dispositivos intravenosos.
  • La vía intramuscular. A pesar de ser una vía de rápida absorción y, por tanto, de efecto rápido, tiene como contra que es muy dolorosa. Además, los pacientes terminales suelen presentar de leve a acusada disminución de la masa muscular lo que provocaría molestias innecesarias.
  • La vía rectal. Aunque se puede emplear, hay pocos fármacos que se puedan usar por esta vía y no asegura las concentraciones plasmáticas que queremos conseguir para el control de los síntomas.
  • Respecto a la vía sublingual, nos encontramos con el mismo problema de escasez de medicación que se puede utilizar mediante esta vía y en la vía transdérmica, el efecto deseado puede retrasarse demasiado.

Y, de todas las vías disponibles, ¿por qué la subcutánea?

Aunque siempre que sea posible y como norma general, utilizaremos la vía oral por su comodidad para el paciente, en caso de que no sea viable o en fases avanzadas del proceso, la vía subcutánea suele ser la vía de elección.

Se trata de una vía de fácil acceso, prácticamente indolora, que proporciona autonomía al paciente, sencilla de utilizar no requiriendo conocimientos avanzados para su correcto manejo, de muy bajo coste para el sistema sanitario y, sobre todo es la vía más adecuada porque ser muy eficaz.

Se puede utilizar de manera continua y en forma "de bolos", es decir, inyectando la sustancia, normalmente sin diluir, mediante una inyección rápida de medicamento. Esta última no es la más recomendable pues provoca un pico de concentración de la sustancia administrada y no el mantenimiento de niveles constantes. No obstante, puede ser útil para el control rápido de los síntomas y es la forma en la que habitualmente administraremos la medicación "de rescate" que nos haya indicado el médico.

El catéter se debe cambiar, rotando la zona de punción, como máximo cada 7 días

Cuidados de la vía subcutánea

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