Las patas de pollo no son “sobras”: son una bomba tradicional de

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  1. Lava bien las patas de pollo con limón o vinagre. Si tienen uñas, córtalas.
  2. Ponlas a hervir en agua con un poco de sal por 25 a 35 minutos, hasta que estén blanditas. Si usas olla de presión, con 15 a 20 minutos basta.
  3. En un caldero, calienta un chorrito de aceite y sofríe ajo, cebolla, ají, orégano y pasta de tomate.
  4. Agrega las patas ya hervidas y mezcla bien para que agarren el sazón.
  5. Añade un poco del agua donde se hirvieron, tapa y deja guisar por 10 a 15 minutos, hasta que la salsa espese.
  6. Prueba la sal y sirve caliente.

Quedan buenísimas con arroz blanco, yuca, plátano hervido o tostones.

Eso sí, bien limpias y bien cocidas pueden ser una joya en la mesa. Las patas de pollo son humildes, pero tienen carácter, nutrición y ese sabor profundo que solo la comida de verdad puede dar.

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