Esta planta posee propiedades y beneficios extraordinarios, especialmente útiles para el dolor de estómago y la indigestión. Protege el páncreas, la vesícula biliar y el hígado al estimular la secreción de bilis.
Para preparar esta infusión, necesitarás 200 ml de agua, 3 gramos de diente de león y 1 cucharadita de miel. Hierve el agua, añade el diente de león y deja cocer a fuego lento durante 10-15 minutos. Una vez fría, la infusión está lista para colar y beber. Endulza con miel y toma una taza al día, 20 minutos después de la cena.