Soy médium: La muerte no existe… así es el más allá. 😱🤔.....ves mas
hay alivio (no hay dolor físico ni urgencias corporales),
hay claridad (se entiende lo que acá no se entendía),
hay aprendizaje (como si existieran espacios de guía o enseñanza),
y existe una sensación profunda de amor y pertenencia.
Algunas experiencias hablan de “lugares” —una casa, una mesa, naturaleza— pero con una aclaración importante: no necesariamente es literal. Podría ser la forma en la que la mente humana traduce algo más sutil a imágenes comprensibles.
También aparece una idea esperanzadora: los vínculos no se rompen, cambian. Y muchas personas aseguran sentir que incluso las mascotas “siguen cerca” de alguna manera, como parte de esa familia afectiva que no se pierde.
Desde esta perspectiva, los espíritus no suelen “hablar” como una persona frente a otra. Lo común es que se comuniquen por vías indirectas:
Sueños lúcidos o vívidos: encuentros que dejan paz, mensajes claros, despedidas.
Aromas repentinos: perfume, comida, tabaco, flores… asociados a alguien.
Canciones repetidas: la misma canción apareciendo en momentos clave.
Electricidad y tecnología: luces que parpadean, aparatos que se encienden.
Animales y naturaleza: especialmente aves, mariposas, libélulas, como símbolos.
Intuición corporal: presión en el pecho, nudo en la garganta, calma repentina.
La clave, según la médium, no es obsesionarse, sino observar: cuando estás en calma, entiendes mejor el mensaje.
Otro punto delicado de esta visión es aceptar que no todo lo que se percibe se siente “bonito”. Se habla de energías densas, entidades que se alimentan del miedo o del desgaste emocional, o “ambientes cargados”.
No se plantea para vivir asustado, sino para entender un principio simple: si tu energía está baja, eres más vulnerable. Estrés crónico, tristeza profunda, hábitos destructivos, consumo excesivo de alcohol, falta de sueño… todo eso puede dejarte “abierto”.
La propuesta no es paranoia: es higiene emocional y energética.